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El poder terapéutico de la grafología

La grafología sirve para identificar y evaluar la personalidad de un individuo a través de un preciso análisis de su escritura. Además, puede ser una herramienta terapéutica: Si realizamos cambios conscientes en nuestra forma de escribir podemos mejorar rasgos de nuestra personalidad.

Charla-Taller de Irene López Assor en la Escuela Lápiz y Ratón

Lo cierto es que todos podemos mejorar rasgos de nuestro carácter si nos marcamos como disciplina la realización de unos cuantos ejercicios de escritura diarios. Esto es lo que se conoce como grafoterapia. Lo más adecuado, por supuesto, es que nos guíe un profesional, el grafoterapeuta, que analizará la escritura y hará una serie de recomendaciones.

Cada trazo de nuestra escritura corresponde con diferentes rasgos de nuestra personalidad. Teniendo esto en cuenta, el grafoterapeuta nos ayuda a reconocer cuáles son los trazos negativos para deshacernos de ellos. Asimismo, nos recomendará añadir trazos positivos. Todo ello influirá sobre el individuo bajo terapia.

De alguna manera, la grafoterapia se basa en dar una vuelta de tuerca al ejercicio de escribir. Mientras que normalmente en el proceso de escritura el cerebro envía de forma casi automática la señal a la mano, en este caso, se trabajan los movimientos de la mano, previsualizando mentalmente el ejercicio, de tal manera que mandemos de forma plenamente consciente sobre el cerebro.

Por tanto, a través de la grafoterapia entenderemos qué trazos deben trabajarse para mejorar ciertos rasgos de la personalidad. Así nos lo hizo ver Irene López Assor en una charla-taller en Lápiz y Ratón, centrada en la importancia de la psicología de la escritura en la educación, en la que Irene mostró algunos ejercicios que los profesores pueden utilizar con niños.

La grafoterapia tiene como objetivo, como bien explica Fernando F. Ruíz, que la persona aplique su voluntad al acto de escribir, “siendo consciente de que ella será la única que ubicará cada trazo y lo situará donde corresponda, parándose, moviéndose, manejando en todo momento el timón a lo largo de la línea, para acabar plasmando sobre el papel exactamente lo que quería plasmar”.

Lápiz y Ratón abre sus puertas a todos aquellos profesionales de la educación y la sanidad que quieran formarse en el ámbito de la grafología.