•  
  •  
  • Home
  • /Formación
  • /¿Es ético hacer fotografías de extraños en la calle?

¿Es ético hacer fotografías de extraños en la calle?

Al hacer fotografía callejera y documental podemos captar imágenes de personas anónimas, a veces con su permiso, aunque en muchas otras ocasiones ni preguntamos antes de apretar el disparador. Lo cierto es que, hasta hace unos años, estas fotografías eran de consumo privado. Pero hoy en día, con Internet y las redes sociales estas imágenes pasan fácilmente al ámbito de lo público.

Entonces, ¿hasta qué punto es ético fotografiar a extraños sin su consentimiento y aún más, publicar esas imágenes en Facebook o redes sociales especializadas como Instagram o Pinterest? Si hacemos esto, ¿podemos estar atentando contra la intimidad de una persona cuando lo fotografiado no es de interés público?

Fotografía de músico anónimo en la calle

Debemos tener en cuenta lo que dice la Ley respecto a los derechos a la intimidad y la imagen. La Ley Orgánica 1/1982 de 5 de Mayo señala que sin el consentimiento expreso del fotografiado, es intromisión ilegítima “la captación, reproducción o publicación por fotografía, filme, o cualquier otro procedimiento, de la imagen de una persona en lugares o momentos de su vida privada o fuera de ellos, salvo los casos previstos en el artículo octavo, dos”.

Así, no es necesario el consentimiento cuando la persona es de notoriedad pública y la imagen se capta en el espacio público o cuando la imagen constituye información gráfica sobre un suceso público y la persona aparece como meramente accesoria. Esto garantiza el derecho de información y facilita la labor periodística.

Pero si realizamos lo que en el argot fotográfico se conoce como ‘un robado’, no sólo deberíamos plantearnos si esta práctica es o no es ética. Directamente incurriríamos en una práctica ilegal, si vamos con la Ley bajo el brazo, ya que estaríamos vulnerando el derecho de un tercero.

Por tanto, si nuestro trabajo no se enmarca en el contexto de una misión periodística-informativa, lo correcto siempre es preguntar antes de disparar. Además, como último apunte, también es remarcable que en el caso de que las personas fotografiadas sean niños, debe existir consentimiento expreso por escrito por parte de los adultos a su cargo.

Si quieres sacar todo el rendimiento a tu cámara, no lo pienses más y apúntate al curso de iniciación a la fotografía en Lápiz y Ratón.